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En este buen artículo nos aclaran muchos temas relacionados con el diseño, por lo tanto lo traigo a Taller Miró, como información general para ustedes.
Los dejo con el tema.
El objeto de diseño:
testigo material de la cultura

El afiche y su lenguaje
La palabra afiche, cartel y poster
El nacimiento y significado de la palabra afiche, lo encontramos
en el siglo XIII en Francia. De hecho el término afiche que
usamos en nuestro idioma, es un galicismo francés.
Etimológicamente affiche (afiche) quiere decir “lo que
uno fija”, derivado de la palabra affiquet: lo cual significaba, “corchete,
argolla”.
Por otro lado tenemos la palabra cartel derivada de italiano Cartello,
a través del catalán Cartell.
Existe una palabra asociada a cartel y es; cartela (del italiano
cartella y que deriva de carta). Se trata de un pedazo de cartón,
madera u otra materia destinado a escribir o poner alguna cosa. Por
ultimo el uso del término Póster: Del Inglés
Poster que significa cartel que se cuelga en la pared con motivo
decorativo.
Por último en el siglo XX, el diccionario Larousse (1928)
define el afiche como: Hoja escrita o impresa que uno aplica contra
el muro, o un papel para anunciar alguna cosa al público. “El
afiche denota. Introduce y presenta oficialmente, en el sentido mundano
del término, el producto para la sociedad. Hay que utilizarlo
como soporte de notoriedad y banalización social.(...) Eco
del inconsciente colectivo y espejo de los estilos de vida actuales,
el afiche permite representar en un producto el mejor equilibrio
entre psicología y sociología del consumo[4].

Cassandre en 1935 se refería al oficio del afiche: “La
pintura de por si es una meta. El afiche no es más que un
medio de comunicación entre el comerciante y el público,
algo así como el telégrafo. El afichista juega un rol
de telegrafista: no emite un mensaje, solo lo transmite. No se le
pide su opinión, solo se le pide establecer una comunicación
clara, poderosa, precisa...Un afiche debe tener la solución
para tres problemas: óptica, gráfica, poética”.
Para Savignac “La lectura del afiche debe ser instantánea.
El hombre de la calle debe percibir lo que este quiere decir en una
fracción de segundo. Por lo tanto el afichista debe dibujar
en grande: grande y con estilo, pero no llegar jamás a ser
vulgar (Raymond Savignac, Savignac afichista: UN hombre y su Oficio,
ed. R. Laffont, 1975.)
¿Por qué afiche y no cartel?
Como se dijo antes, haciendo un poco de historia de los términos
cartel y afiche, en el caso de Chile, siempre en un sentido público
se habla de afiche y cómo se instala el término. La
hipótesis que se plantea de los orígenes del afiche
o cartel en Chile. Debido a que los primeros que estudiaron el afiche
lo hicieron en Francia para después instalarse en la Escuela
de Bellas Artes a impartir clases de afiche como lo fueron los pintores
Camilo Mori, Isaias cabezón yAna Cortés. Y se hablaba
del termino como “affiché”.(investigación
realizada por Mauricio Vico conducente al Diploma de Estudios Avanzados.,
U. De Barcelona, España, Julio de 2004)

Las funciones del afiche
1.- La función de la información
forma parte de una red de comunicaciónes que relaciona un emisor
con un receptor (el individuo) con vista a llevar un conocimiento
y su objetivo a modificar su comportamiento.
2.- La función de persuasión
Lo que propone el afiche, es un repertorio de los significados ideales
y emotivos de un producto, que introducen en la persona sentimientos
complejos como: deseo de compra, confianza en la marca, originalidad
o imagen satisfactoria.
3.- La función económica
el afiche tiene que hacer vender un producto
4.- La función de seguridad
El universo creado por la publicidad es un universo estable y seguro...
5.- La función educadora
La imagen por su contacto inmediato y totalizador respecto al receptor
implica una nueva estructuración de sus hábitos sensitivos
y cognitivos;
constituye de hecho, un proceso de educación.
6.- La función ambiental
El afiche hoy en día es un elemento del escenario urbano.
7.- La función estética
El afiche constituye un medio plástico que puede contener un elevado
valor estético (*)
8.- La función creativa
El creador tiene que recurrir a las innovaciones constantemente, del grafismo
de la sicología, de las técnicas ( nuevos procedimientos de
impresión,
materiales (backline, gigantografía).
El afiche es un gran crisol en el que se funde arte, ciencia y técnica
propiciando
muchas veces un alto nivel creativo

El ascenso del cartel en los sesenta
A partir de la década de 1960, y producto del contexto social
y político del período, el cartel toma distancia de la
indefinición y de las influencias que venía arrastrando
desde principios de siglo y se acerca al lenguaje del diseño
gráfico.
En términos técnicos, por otra parte, el cartel se benefició de
la consolidación de medios introducidos en los años treinta
pero que solo en los sesenta funcionan a plena capacidad: fue el caso
de la impresión serigráfica y la impresión offset,
aunque esta última solo se impuso en el medio local una década
más tarde.
Un referente destacado de este nuevo momento del cartel en Chile –cuyo
reconocimiento sigue pendiente– son los trabajos realizados para
el Instituto de Teatro de la Universidad de Chile (ituch) por José Messina
y Francisco Moreno, egresados de Artes Aplicadas que fueron los primeros
en instalar una oficina de diseño en el país, Messina
y Moreno, el año 1963. Ello confirma el avance del cartel como
una consecuencia de la profesionalización del diseño
gráfico.


Ello confirma el avance del cartel como una consecuencia de la profesionalización
del diseño gráfico. También es digno de una revisión
atenta el trabajo de Santiago Nattino, cuyos carteles del período
ayudan a comprender cómo la visualidad proveniente de los concursos
de comienzos de siglo y los cursos de Artes Aplicadas estaba dando
paso al lenguaje del diseño gráfico en el medio local.
También adquiere relevancia la aparición de tiendas dedicadas
exclusivamente a la venta de carteles, como la poster-shop y la importación
de carteles cuya principal influencia es la cultura hippie de la costa
oeste de Estados Unidos.
El cartel cubano, por su parte, había logrado una importante
presencia en la década que siguió a la Revolución,
y sus grafistas se nutrieron del contacto con cartelistas de Polonia,
donde muchos diseñadores cubanos viajaron durante los años
sesenta. Del trabajo de los cartelistas polacos los isleños
adoptaron rasgos como:
- predominio del dibujo sobre la fotografía
- la realización manual del texto, el uso de una o dos tintas y la
presencia de amplias zonas de color plano.
- el uso de vallas, carteles de gran formato impresos en serigrafía
por partes y luego instalados en el espacio publico.
- Pero el cartel cubano también recogió el influjo de la gráfica
hippie y principalmente de la estética pop.

El trabajo de la oficina de Larrea Diseñadores
Los afiches (1964 – 1973 )
En 1961, ingresa a la Escuela de Artes Aplicadas de la Universidad
de Chile para cursar estudios de dibujo publicitario. en 1963 Larrea
inicia su trabajo gráfico en el Departamento de Extensión
Cultural de la universidad.
Sobre la formación adquirida en aquel tiempo, Larrea destaca las clases
de dibujo aplicado del profesor Waldo González y los conocimientos
de Rafael Vega-Querat, diseñador autodidacta formado en la editorial
Zig-Zag.
En 1967 Larrea se instala en una pequeña oficina de calle Huérfanos.
Carlos Quezada, estudiante de cerámica y cercano a Larrea, le pide
que diseñe la carátula del primer disco de un nuevo conjunto
folklórico, Quilapayún. Es noviembre de 1967 y el disco se
titula Por Vietnam. Se trata de uno de los primeros emprendimientos de la
Dicap (Discoteca del Cantar Popular), sello fundado el mismo año por
la comisión de cultura de las Juventudes Comunistas de Chile.
Aquel encargo lo desarrolló Vicente Larrea en colaboración
con su hermano Antonio, quien se desempeñaba como fotógrafo
y estudiaba en Artes Aplicadas.

Los Larrea opusieron un concepto para cada álbum o canción,
desplazando la fotografía hacia un papel meramente informativo
o simplificándola por medio del alto contraste para acercarla
a lenguajes en expansión durante el período, como el
grabado, la serigrafía o el mural.
La Nueva Canción Chilena no sólo representó un
momento relevante para la música nacional sino también
para la comunicación visual chilena, pues músicos, productores
y diseñadores trabaron estrechas relaciones y potenciaron notablemente
los alcances del proyecto.
Las aproximadamente 120 carátulas de discos (ver carátulas) y los cerca de 300 afiches de la oficina de los Larrea –en los
que trabajó un equipo conformado además por Luis Albornoz,
Ximena del Campo, Hernán Venegas, Mario Román y Maricruz
Larrea– transformarán esa producción en uno de
los referentes ineludibles del período. En esos años
la oficina forja otra área importante, el diseño de logotipos,
del que basta dar dos ejemplos –los realizados para los grupos
musicales Inti-Illimani y Quilapayún– para calibrar la
trascendencia de su trabajo.

En cuanto a la fotografía, ésta había tenido
una débil presencia en el cartel hasta los años cincuenta,
pero ahora implicaba nuevas posibilidades, no sólo por el uso
del fotostencil sino por la participación del fotógrafo
como una figura vinculada al proceso fotomecánico, con un arduo
trabajo de laboratorio en la preparación de originales.
En este sentido, uno de los principales aportes de Antonio Larrea a
la visualidad del período fue el manejo del contratipo, proceso
que permitía generar imágenes de alto contraste rescatando
el detalle fino. Así se produjo la imagen del guerrillero desafiante
para la carátula de Por Vietnam, o la niña pobladora
del cartel para un recital de Quilapayún, impreso en tipografía
con las viejas máquinas de la Imprenta Horizonte.
En términos tipográficos, los carteles de la oficina
Larrea combinaron estándares productivos como la letra transferible
y los textos producidos en fotocomposición con el diseño
manual de los títulos, algo que, muy lejos de la tradición
gráfica de la izquierda, tuvo que ver con el ámbito de
las revistas, la gráfica hippie y en particular con el trabajo
del ilustrador judío-lituano Ben Shahn.
Más allá de las influencias, la transformación
de la escritura manual en un código cultural –con el contorno
irregular y el trazo grueso como rasgos principales– arraigó en
el imaginario de la época hasta convertirse en una de sus características
iconográficas. (texto de Eduardo Castillo.,”Un tiempo
en la pared” autores E.Castillo, M. Vico, P. Rodriguez-Plaza,
ediciones B., Santiago de Chile., Noviembre 2004)


El lenguaje del afiche
Dígito – tipográfico
Donde sus características están en la información
lingüística y la intervención gráfica se
da por el tratamiento realizado a la tipografía como un elemento
formal. A su vez el divide el campo en dos partes: cuando hay un
tratamiento con familias y fuentes tipográficas que las llamas “estructurales”,
porque han sido construidas bajo ciertas normas perceptuales y con
instrumentos. Por otro lado existirían las tipografías “gestuales”;
son las letras que obedecen al gesto de la mano.
Analógico – iconográfico
Este se refiere al ámbito de la imagen visual reconocible
es decir: Los sistemas analógicos se vinculan mucho más
al mundo físico que al mundo mental, llevando implícita
siempre la idea de modelo, simulacro o imitación. El mensaje
analógico es más directo, hay en él una continuidad
empírica entre el signo y el significado a que apuntan.
Se pueden subdividir en signos concretos: aquello donde su característica
principal es su referencia icónica con el objeto al cual alude,
es decir por su semejanza y grado de realismo o iconicidad [fotografía-pictograma],
por ejemplo: una flor, un árbol, una botella, una silla, etc.
Y aniconicos o signos abstractos: son aquellos donde su característica
esta dada por su grado de abstracción del significante (refiriéndose
a la ausencia de formas reconocibles por semejanza con el objeto,
es decir, las imágenes abstractas) , y en el cual su significado
es aprendido culturalmente, por ejemplo: signo gráfico hombre,
signo gráfico mujer, la swástica, el signo de reciclaje,
la cruz cristiana, el signo paz utilizado por la subcultura hippie,
etc.
El icono esta ligado al objeto significado por la similaridad, un
objeto o un ser representado por un dibujo, una pintura, una escultura,
etc. El principio es de similitud, de la reproducción de las
formas, exacta o aproximada. Es la representación por semejanza
con el objeto representado.
Los grados de iconicidad y alude a los grados o niveles de semejanza
con el objeto, es decir que estos grados van de la representación
fiel de un objeto, donde su representación y su mayor grado
de iconicidad se presenta en una fotografía del objeto [nos
referimos a la representación bidimensional y estática],
pasando a un dibujo analítico y posteriormente distanciándose
en su fidelidad [mímesis] del modelo, en la medida que va perdiendo
ese «realismo» y alcanza su menor grado de iconicidad el
referente cuando llega a una representación esquemática,
donde solo quedan sus rasgos pertinentes[1] y que denomina pictograma.
Acromáticos – cromáticos
Es decir, ausencia de color y con color. Estas variables se dan tanto
en los afiches tipográficos como en los analógicos
(icónicos). También habría que agregar otro
tipo de clasificación del lenguaje según su representación
que se llamaría “anicónico” (Menna, Filiberto,
Título original “La Línea Analítica dell’arte
moderna. Le figure e le icono, traducido al español como “La
Opción Analítica en la Obra de Arte” por Francesc
Serra i Cantarell, Barcelona, editorial Gustavo Gili 1977, pág.
165).
Clasificación según sus técnicas de realización:
Tempera
Tintas de color
Pinturas acrílicas
Collage
Foto montaje
Digital
Según sus sistemas de ubicación:
Por unidades
Modulares
Según el formato chileno:
Pliego llamado “mercurio” de 77 x 110 cms.
Medio mercurio, 77 x 55 cms.
Un cuarto de mercurio 55 x 38 cms.
Octavo de mercurio 38 x 27,5 cms.
Tercio mercurio: 77 x 33 cms.
Medio mercurio alargado: 33 x 110 cms.
Según el tipo de soporte:
Papel
Cartón
Madera
Género
Otros
Según sus efectos visuales:
Bidimensionales y tridimensionales
Efectos inusuales (metálicos, acrílicos, etc.)
Según su contenido formal o estilo:
Realista
Concreto
Abstracto
Surrealista
Decorativo
Etc.
Referencias Bibliograficas
Pedro Alvarez., “Historia del Diseño Gráfico en
Chile.,1a edición Mayo 2004
Santiago de Chile. Obra financiada por el Fondo del Libro.
Alejandro Godoy., “Historia del Afiche Chileno”., 1a edición
1992., Editado por
Universidad Arcis., Obra finaciada por Fondart. Santiago de Chile.
E. Castillo, P. Rodriguez-Plaza, M. Vico., “Un tiempo en la
pared”., Ediciones B
Noviembre 2004., 1a edición., Santiago de Chile
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